¡Y mantener todo su sabor!
El salami dominicano es ese infaltable en nuestra mesa que nos alegra desde un mangú matutino hasta un picoteo rápido a cualquier hora. Al ser un embutido cocido y ahumado, cuenta con una textura jugosa que se disfruta en su mejor punto cuando se cuida adecuadamente en casa.
Si quieres evitar que la pieza se ponga pálida, se reseque o pierda ese gusto característico, aquí te dejamos los trucos esenciales para conservarlo bien desde que llega a tu cocina.
Antes de abrirlo ponlo directo a la refrigeración
Aunque viene previamente cocido y ahumado de fábrica, para garantizar su frescura y mantener intacta su cadena de calidad, lo más recomendable es pasarlo directamente al frigorífico.
- Evita que se rocen: Si guardas varias piezas en el refrigerador, procura colocarlas en la zona alta o en el cajón de embutidos sin que queden apretadas entre sí, permitiendo que el aire frío circule de manera uniforme.
La técnica del aceite
Una vez que haces el primer corte a la pieza, la masa interior queda expuesta al aire y tiende a perder humedad rápidamente. Para evitar que la superficie expuesta se ponga dura o cambie de color, aplica este sencillo truco:
- El toque de aceite de oliva o girasol: Pasa apenas una película muy fina de aceite de oliva o de girasol con la yema del dedo o un pincel por la zona del corte antes de guardarlo. Este aceite sella la superficie, evitando que el frío de la nevera resequen la carne.
- Corta solo lo que vas a consumir: Evita cortar lonchas de más «por si acaso». Es mucho mejor cortar únicamente la cantidad que vas a llevar a la sartén o a la mesa y dejar la pieza principal bien protegida.
Envuélvelo y almacénalo correctamente
El aire seco de la nevera es el principal enemigo de la jugosidad del salami. Sigue estas pautas para guardarlo:
- Protección bien ajustada: Cubre la zona expuesta del corte con papel film transparente bien pegado a la pieza o guárdalo dentro de un recipiente o bolsa hermética.
- Separación con papel vegetal: Si vas a dejar lonchas o rodajas cortadas para consumir durante el día, sepáralas con capas de papel vegetal (papel de horno). Así no se pegarán entre sí ni se romperán al manipularlas.
- Aísla los olores: Al ser un embutido especiado, guárdalo bien cerrado y alejado de otros alimentos en la nevera para que no absorba ni transmita olores.
¡Presta atención a las señales!
Un salami dominicano bien conservado mantiene su color rosado característico y su consistencia firme pero jugosa. Si notas que la superficie se vuelve viscosa al tacto, cambia de color de forma extraña o despide un olor diferente, revisa cómo se ha almacenado antes de consumirlo.
Disfruta del auténtico sabor en tu mesa
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Para descubrir más consejos de preparación y cocina, visita nuestra guía de trucos de cocina latina.












